Micropigmentación para reconstruir el pezón

La micropigmentación de reconstrucción de la areola mamaria se ha convertido en una técnica que mejora la apariencia del seno después de las cirugías a causa del cáncer de mama.

En España, cada año se diagnostican a millones de mujeres con cánceres de mama. En la mayoría de los casos, la operación implica también la extirpación del pezón. En la última década, la reconstrucción de pecho ha sido una de las operaciones más realizadas gracias a los avances médicos. Ahora, además, las mejoras estéticas también pueden incrementar la calidad de vida de los pacientes.

Hay distintas formas de realizar una reconstrucción del pecho. Las técnicas quirúrgicas han sido las más utilizadas pero los nuevos recursos estéticos como el tatuaje artístico o la micropigmentación, cada vez tienen más demanda. Se trata de herramientas que mejoran el proceso de recuperación física y psicológica del la recién operada. Eso sí, antes de realizar un tatuaje de reconstrucción de pezón, es fundamental que el cirujano lo consienta.

El tatuaje en el pezón se realiza a través de técnicas de dibujo y sombreado 3D. El objetivo es recrear el pezón con un mayor realismo.

En cuanto a los cuidados de este tipo de tatuaje, no hay muchas diferencias respecto a otras tattoos que se pueden hacer en el resto del cuerpo. Si es necesario, se usarán cremas cicatrizadoras y otros métodos de cuidados comunes.

El tratamiento de micropigmentación como el que ofrecemos en Tatuaje Terapéutico, en cambio, es una solución poco intrusiva y con muy buenos resultados para tratar imperfecciones estéticas del cuerpo. Así pues, es un recurso muy válido en cicatrices, para disimular la diferencia de color que existe entre la cicatriz y la piel que la rodea, para cubrir zonas quemadas, en ocasión de despigmentación de la piel.

En el caso de mujeres que se hayan sometido a una mastectomia con reconstrucción de la mama, la micropigmentación mamaria tiene como objetivo simular el pezón, otorgando un efecto visual que da una apariencia de volumen, camuflando las cicatrices postoperatorias de la aureola.

Y por último, no podemos olvidar que al recuperar la apariencia estética en la zona, se generan efectos psicológicos muy positivos para la paciente.