Tatuaje Terapéutico

Los tatuajes, tan usados como elemento decorativo del cuerpo, también pueden servir para disimular imperfecciones de la piel y mejorar partes que han sido modificadas por distintos motivos, entre ellos, la quimioterapia o una operación de cáncer.

 Los tatuajes terapéuticos y la micropigmentación son actualmente las dos técnicas más usadas para crear estos efectos ópticos. La micropigmentación médica se aplica en la epidermis superficial, una zona donde hay poca vascularización y es imposible que el pigmento migre desde la sangre a ninguna otra parte del cuerpo. A diferencia del tatuaje que se realiza en dermis profunda, al ser un tejido que no se renueva, es permanente.

El tatuaje es una técnica que usa pigmentos difíciles de eliminar. En cambio, con la micropigmentación, se aconseja aplicar un retoque al cabo de un mes de realizarla, ya que el pigmento va desapareciendo paulatinamente.

Estas técnicas permiten, tras una mastectomía, por ejemplo, componer parte o la totalidad de la areola y recrear ópticamente el pezón perdido, ocultar cicatrices o aumentar ópticamente el tamaño de la areola. También es posible con ellas camuflar vitíligos (enfermedad en la que se pierde la pigmentación de la piel). Se utilizan cuando no son áreas muy extensas del cuerpo o incluso en alopecias causadas muchas veces por un tratamiento de quimioterapia.

Muchos pacientes también optan por el tatuaje artístico, que permite camuflar una cicatriz tras un bonito diseño. Los pigmentos utilizados tanto en los terapéuticos como en los artísticos son permanentes igualmente. Se aplican en dosis individuales, desechando siempre el sobrante.

En los casos de camuflaje de la alopecia,  se puede realizar micropigmentación en las entradas del cuero cabelludo y en las cejas, con la ayuda de una línea de pelo microinjertado de otras partes del cuerpo, para recuperar zonas donde el pelo no ha crecido con tanta densidad.

Son tratamientos de baja agresividad y fácil curación, con los que se consiguen resultados naturales y que evitan nuevas intervenciones. Recuperar la apariencia estética genera efectos psicológicos muy positivos en la persona.